Cookie usage on this site

This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website. By continuing to use our site, you accept our use of cookies. Read more about how we use cookies in our Privacy Policy.

La cápsula iniciadora de RWS

La cápsula iniciadora es la parte más pequeña y menos vistosa del conjunto que forman el arma y la munición. Sin embargo, se merece toda nuestra atención porque sin ella nada sería posible.

Seguro que a más de uno ya le ha pasado en el coto de caza o en el campo de tiro: el sonido más potente del mundo hace “clic” cuando en realidad debería hacer “bum”. Los motivos que causan este fallo más que molesto al disparar pueden ser muy variados. Sin embargo, hoy en día es muy poco probable que se deba al pistón, al menos si se trata de productos RWS. Y es que la cápsula iniciadora que patentó en 1928 la Rheinisch-Westfälische Sprengstoff AG (RWS), una cápsula sin mercurio y con tecnología Sinoxid, representó una auténtica novedad que marcó un nuevo estándar en el mercado y que ha sido copiada en numerosas ocasiones.

La tecnología Sinoxid se basa en las sustancias estifnato de plomo y tetraceno. El estifnato de plomo se conserva muy bien y posee excelentes propiedades de ignición. Añadiendo  tetraceno se controla la sensibilidad de la cápsula iniciadora y se obtiene un fulminante que se caracteriza por su alto grado de fiabilidad de funcionamiento y seguridad de manejo. El disparo se inicia con todas las garantías. Desde entonces se ha seguido avanzando en la tecnología de ignición como en ninguna otra empresa.

Y, sin embargo, en la historia de la evolución de las armas de fuego una ignición e inicio del disparo seguros no han sido siempre algo evidente, más bien todo lo contrario. A finales del siglo XVII la cuota de fallos en la deflagración de las cargas de pólvora negra era del 15%, incluso en las armas de avancarga con las mejores llaves de chispa de la época, por lo que el inicio del disparo a menudo era como una lotería. Además, hay que tener presente que los tiradores tampoco se podían concentrar visualmente en el blanco porque estaban demasiado ocupados en manejar el fulminante y, por tanto, centrados en la cazoleta. No es difícil imaginarse cuál podía ser la cuota de aciertos en estas circunstancias.

A lo largo del desarrollo de los cartuchos de metal con fulminante integrado se crearon tres sistemas de ignición que se diferenciaban entre sí básicamente en la posición del yunque. El fulminante necesita, para ser detonado con el golpe del percutor, un contrasoporte que se denomina yunque.

  1. Cápsula bóxer: En la cápsula  bóxer original el yunque se colocaba antes del asiento de la copela en la vaina y se sostenía gracias a la copela colocada a presión.
  2. Cápsula Berdan: El yunque es un componente fijo de la vaina del cartucho.
  3. Cápsula bóxer modificada: Una variante de la cápsula bóxer y el sistema más utilizado en la época en la que el yunque es parte del sistema de ignición y está completamente integrado en la vaina. Se compone de una copela con pasta iniciadora y un yunque colocado a presión (véase la imagen abajo).

Sección transversal de cápsula iniciadora de RWS con yunque 

  1. El sellado con pintura protege adecuadamente contra la humedad 
  2. El fulminante es una mezcla sofisticada de material explosivo primario, sensibilizador, oxidante y reductor y garantiza el encendido seguro y duradero de la pólvora 
  3. La cápsula garantiza, gracias a su recubrimiento innovador, protección incluso en caso de condiciones atmosféricas extremas 
  4. La forma y el asentamiento perfecto del yunque permiten un encendido rápido y seguro  

Desde hace ya 115 años en Fürth, en la Franconia Media, se fabrican municiones. Como ya se ha dicho antes, la producción industrial y utilización de explosivos primarios es una de las actividades de mayor riesgo en la industria química y requiere por ello un alto grado de seguridad técnica.

La cápsula iniciadora de yunque se compone de cuatro elementos: copela, lámina de cartón o metal con recubrimiento de pintura, pasta iniciadora o fulminante y yunque. La producción de una cápsula iniciadora de RWS es un proceso de doce pasos que se realiza en instalaciones de producción con tecnología de vanguardia y que comprende, por ejemplo: estampado, formación de la cápsula, introducción del fulminante, secado y prensado, así como colocación del yunque.

El exhaustivo control de calidad comienza ya con el control de las materias primas a su llegada a la fábrica y se extiende a lo largo de todo el proceso de producción hasta el producto final listo para el mercado. Las partes de metal de la cápsula iniciadora se someten a controles metalúrgicos en los que se supervisa su resistencia a la tracción, dureza, composición y textura granular. 

También forman parte integrante del proceso de producción otros controles de calidad, en los que con la ayuda de aparatos de medición optoeléctricos se controla que la cápsula tenga las medidas correctas y esté completa. Todo gira en torno a preguntas como: ¿la cantidad de fulminante es correcta? o ¿se ha colocado el yunque, la protección y se ha aplicado la pintura? Por último, otros controles físicos y químicos determinan la sensibilidad y seguridad de manejo, así como la capacidad de deflagración y la geometría para que las cápsulas iniciadoras salgan de Fürth con todas las garantías.  

Los componentes metálicos de la cápsula y del yunque, que convencen por tolerancias mínimas absolutas de 1/100 milímetros de precisión, se fabrican en un proceso que consta de varias fases y que finaliza con su niquelado. Las cápsulas iniciadoras, con sus numerosas variantes, están adaptadas a cada combinación de arma/calibre/munición de tal modo que para cada finalidad se puede ofrecer una solución a medida. Actualmente se fabrican más de 200 tipos diferentes de cápsulas iniciadoras.

La nueva tecnología de encendido SuperClean (SINTOX) cuenta además con una extraordinaria resistencia a la temperatura y garantiza la máxima seguridad de funcionamiento incluso en condiciones extremas: entre – 60ºC y 71º C. Además, dado que el contenido de plomo en esta cápsula iniciadora se ha reducido a cero, no hay ninguna contaminación de metales pesados en el entorno inmediato de los tiradores. Una prueba más de la primacía tecnológica de RWS en este campo es seguramente el hecho de que las cápsulas iniciadoras con tecnología SuperClean son las únicas certificadas en todo el mundo por la OTAN.

„Un cambio continuo“

Dr. Ulrich Bley, en RWS desde hace 18 años

PASSION ha preguntado al Dr. Ulrich Bley, director del laboratorio químico de RUAG Ammotec qué es lo que se puede mejorar aún en las cápsulas iniciadoras y si la detonación electrónica de los cartuchos sustituirá en el futuro próximo a la mecánica. 

La evolución de la cápsula iniciadora moderna parece haber alcanzado su punto culminante con la tecnología SuperClean sin metales pesados de RWS. En su opinión, ¿en qué ámbitos se pueden introducir mejoras todavía? 

Nuestro objetivo es, entre otros, seguir mejorando continuamente la calidad de todas las partes del cartucho, así como optimizar su funcionamiento. En la cápsula iniciadora todavía hay un potencial de mejora en la limitación de     los umbrales de detonación. Se seguirán reduciendo los ámbitos “no-fire“ y “all-fire”. Esto daría a los fabricantes de armas nuevas posibilidades para desarrollar innovaciones en el gatillo. Por otro lado, es necesario ser prudentes ya que al existir una gran variedad de armas, y sobre todo de estados de conservación, hay que asegurar que un cartucho RWS funcione siempre. No en vano, en Fürth se fabrican municiones desde hace 115 años y podríamos perder nuestra buena fama. 

En su opinión, ¿por qué al menos en el mercado de las armas para la caza y el deporte no se han impuesto los gatillos y sistemas de encendido electrónicos? ¿La electrónica actual no debería ofrecer alternativas más ventajosas que la mecánica tradicional? 

La detonación mecánica tiene la ventaja de que garantiza el funcionamiento incluso en las condiciones más adversas. En los sistemas electrónicos siempre tiene que haber una batería cargada, además la temperatura y la resistencia a la humedad son limitadas. Por lo que yo sé el encendido electrónico no se ha impuesto en el mercado general y no lo hará en el futuro próximo. Yo creo que sería muy interesante la combinación de impulso electrónico con poca energía y detonación química a través de una masa iniciadora. Se mantendría el cartucho en su forma actual y solo se cambiaría el mecanismo de detonación o el percutor, para ello serían posibles otras fuentes de energía diferentes de las baterías. 

Teniendo en cuenta que las materias primas son cada vez más escasas y los nuevos desarrollos, ¿que nos depara el futuro de la cápsula iniciadora? 

Por lo que se refiere a las sustancias químicas, el problema principal no es la materia prima dado que la demanda de cápsulas iniciadoras a nivel mundial no supera las 500 toneladas al año. Por tanto, teniendo en cuenta estas cantidades comparativamente tan reducidas, probablemente no haya ningún problema desde el punto de vista de la química. Otra cosa es el caso de los metales para la cápsula, aquí probablemente habrá que pensar en otras alternativas. Sin embargo, tal y como ha mostrado la historia de las municiones en diferentes ocasiones, el desarrollo de los cartuchos está en continua evolución, con un cambio constante que avanza lentamente combinando la tecnología ya existente con la nueva. Así por ejemplo el tiro de avancarga con pólvora negra está recobrando hoy en día popularidad. En concreto, yo veo futuros desarrollos en el cumplimiento de nuevas disposiciones legales en materia de seguridad, materiales o valores límites por ejemplo en galerías de tiro cerradas. En este sentido por ejemplo nosotros ya nos hemos adelantado con la munición Cineshot con ignición sin metales pesados que empezamos a fabricar en 2008 y que está teniendo mucho éxito en el mercado.  

Copyright Passion 8/2012

Mobile-Menü schliessen
«